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Piensa en verde, piensa en agricultura de residuo cero

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Piensa en verde, piensa en agricultura de residuo cero

Los estragos causados por la actividad humana son cada vez más y más notorios. La preocupación por el entorno ha acrecentado en las fechas recientes, produciendo una mayor concientización de la importancia que posee una realización ecológica y sustentable de nuestras tareas necesarias para vivir. Uno de los campos en los que más se centra esta visión es, sin duda alguna, la agricultura, en donde múltiples técnicas se han desarrollado para permitir su avance y ejecución, pero sin demasiados efectos contraproducentes para el medio ambiente. De esa manera surge lo que se conoce como agricultura de residuo cero.

Gran parte de la economía de los países y de la alimentación de la población viene de la agricultura, una de las primeras actividades llevadas a cabo por los seres humanos para subsistir. Con la agricultura de residuo cero, evitando técnicas convencionales, se logran producir alimentos usando un tratamiento especializado que genera una reducción en los niveles de toxicidad presentes en los mismos por la aplicación de químicos. En otras palabras, surgen alimentos totalmente libres de sustancias que resulten dañinas para nuestro organismo o para el resto del planeta.

Piensa en verde, piensa en agricultura de residuo cero

Pero, ¿cuáles son esas técnicas especiales? Entre los distintos métodos ideados hay uno realmente simple: el uso inteligente y en mayor medida de estiércol, junto a la rotación de cultivos, que es alternar las diferentes plantas que se cultiven en un mismo lugar. De esa forma, se limita al máximo el uso de pesticidas y otros productos afines, aumentando la presencia de elemento naturales que permitan el crecimiento sano del cultivo.

Sin embargo, no resulta una prohibición completa, sí se pueden usar fitosanitarios sintéticos. Se sabe que una plaga puede dañar cosechas enteras, lo cual sería increíblemente perjudicial para el agricultor. De esa forma, usar sustancias químicas se permite, pero únicamente al inicio de la cosecha. El motivo de hacerlo solo al comienzo, es para evitar que al final queden residuos en los alimentos de la aplicación de los químicos. Así todavía quedan los límites toxicológicos increíblemente reducidos en comparación a aquellos alimentos que surgen de cosechas con agricultura “a la antigua usanza”.

La agricultura de residuo cero es un tipo de agricultura que, más allá de mejorar nuestra calidad de vida por sus efectos sobre nuestra salud, claramente es capaz de contribuir a detener el avance vertiginoso de los daños que sufre nuestro planeta. Eso sí, sería mentira decir que no hay una contraparte. En este caso, es de tipo monetario; las técnicas aplicadas requieren de especialización, el comprar más de ciertos productos y eso lleva a que lo cosechado tenga un precio mayor.

Pero soluciones a los problemas pueden ser encontradas, y lo que hace que lo nuevo sea exitoso es la superación de obstáculos. Es aquí cuando surgen empresas como Idal Nature, que han ideado un modo de permitir el consumo “verde” de alimentos, sin que sea inaccesible para la mayor parte de las personas. Es una empresa que produce fertilizantes y abonos orgánicos, totalmente naturales, cuyo alcance es internacional y, en su preocupación por el medio ambiente, ha invertido esfuerzos en el desarrollo de tecnologías que permitan de forma fácil la realización de estilos de agricultura ecológicos.

Sin gastar excesivamente, Idal Nature le brinda al agricultor una herramienta que disminuye sus esfuerzos y le permite mantener la calidad de su cosecha, igual que los niveles de producción. La adquisición de sus productos es de menor costo y, además, se caracterizan por buenas críticas y seguridad, pues sus productos son avalados por experimentos en universidades prestigiosas.

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De esta manera, podemos aportar a un estilo de vida más sano y, al mismo tiempo, revertir los daños causado a la Tierra y generados a raíz de la ignorancia, sin perder por ello la productividad de las actividades llevadas a cabo y resultando una alternativa viable. Reducir el uso de fitosanitarios a cantidades infinitesimales es posible, ¡podemos detener el impacto negativo que generamos a nuestro entorno y procurar un entorno sano a las generaciones por venir! Las épocas modernas nos han hecho más conscientes del efecto de nuestro paso por el mundo e, indudablemente, aquí hay un método para hacer que ese efecto sea positivo y no perjudicial.

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